La ofensiva “zeta”

La ofensiva "Zeta" El gobierno de MALOVA ya no pudo solo

La ofensiba "Zeta" El gobierno de MALOVA ya no pudo solo.

La ofensiva “zeta”

Las masacres perpetradas en Culiacán y Guadalajara la semana pasada indican que Los Zetas han lanzado una ofensiva a gran escala contra sus enemigos, en particular el cártel de Sinaloa. Sus acciones, sin embargo., rebasan lo que podría llamarse una venganza. En el trasfondo yacen asuntos de envergadura binacional: la incapacidad del gobierno mexicano para sacar adelante su guerra contra el narcotráfico y las crecientes sospechas acerca de la protección y colaboración que parece recibir el cártel de Sinaloa por parte de autoridades de Washington, incluida la escandalosa entrega de armamento de alto poder a través de la operación Rápido y Furioso. No en balde el proceso contra el hijo del Mayo Zambada, en Chicago, ha sido declarado un asunto de “seguridad nacional”.

Sacuden la fortaleza de “El Chapo”

El gobernador Mario López Valdez decía que en materia de seguridad él podía solo… El hallazgo de 16 cuerpos calcinados el miércoles 23 en Sinaloa lo obligo a retractarse le invadieron el territorio, pues hay indicios de que la masacre sólo es el principio de una batalla mayor. La información acerca del “calentamiento” de esa entidad a raíz de la presunta incursión de grupos de zetas es publicada en la edición de este domingo 27 de Ríodoce. Proceso la reproduce con autorización del semanario sinaloense.

Tuvo que ocurrir la siniestra incineración de 16 cuerpos, el miércoles 23, y hubo de llegarle información al gobierno de Sinaloa de que un grupo criminal ajeno penetró la capital del estado -antes fortaleza del cártel de Sinaloa-, para que el gobernador, Mario López Valdez, decidiera retirarle el veto policiaco a Culiacán y ordenara la incursión de 120 elementos del Grupo Élite.

Este municipio, gobernado por un alcalde (Héctor Melesio Cucn Ojeda) que no es del mismo grupo político que llevó al poder a López Valdez, había padecido durante ocho meses la ausencia de la policía estatal especial creada para combatir al crimen organizado.

Hasta que en la primera semana de este mes, vía Inteligencia Militar, llegaron informes al despacho de Mahva en el sentido de que células delictivas que no habían cobrado fuerza en el centro del estado lograron introducir numerosos comandos de sicarios al territorio controlado por la organización liderada por Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael E! Mayo Zambada.

De acuerdo con la información que tiene el gobierno estatal, se trata del grupo Los Zetas, que desde mediados del año lucha por violentar la plaza en alianza con los Beltrán Leyva, que han establecido sus centros operativos en Ahome y Guasave, y los Carrillo Fuentes, que operaran parcialmente en Navolato, Angostura y Salvador Alvarado.

Algunas células de Los Zetas, por su parte, habían tomado como foco de operaciones el sur de Sinaloa y su aparente presencia se especuló en Culiacán el 2 de julio de 2011, cuando los restos de dos cuerpos decapitados fueron arrojados en la escalinata poniente de palacio de gobierno.

La sospecha del Ejército respecto “a la presencia en Culiacán de un numeroso grupo de zetas” fue sustentada a raíz de que el pasado 4 de noviembre un comando del narco asesinó a ocho personas en una cancha de volibol en la colonia Pemex.
Aunque no especifica cuántos son ni en qué zonas de Culiacán operan, la Novena Zona Militar, en coordinación con el Grupo Élite y las Bases de Operaciones Mixtas Urbanas, instrumentó desde inicios de noviembre un cerco en las zonas limítrofes de la capital del estado tendente a contener la entrada de más zetas. Sin embargo, el casco urbano de la capital no fue cubierto.

El jueves 24, en reacción por los 24 homicidios dolosos ocurridos un día antes, entre éstos los 16 cadáveres calcinados, el gobernador confirmo que “todos sabemos que aquí opera el cártel del Pacífico y que hay otros cárteles o células locales que están aliadas con algo de zetas, los Beltrán Leyva, los Carrillo, que están en la disputa… Se trata de grupos, mensajes que se mandan, que nadie es lo suficiente fuerte o blindado como para no sufrir penetraciones”, expresó.

* Sinaloa en alerta

Basto también la psicosis de terror que impuso la quema de 16 cadáveres -12 en la colonia Antonio Rosales y cuatro en el Desarrollo Urbano Tres Ríos- para que el mandatario diera la orden de que el Grupo Élite, concentrado en Mazatlán y Los Mochis, entrara a Culiacán.

En la misma mañana de ese miércoles negro, horas después de sacudirse ante la peor embestida delictiva sufrida en el primer año del sexenio, Malova ordenó al secretario de Seguridad Pública, Francisco Manuel Córdova Celaya, el despliegue de más policías en la zona urbana y rural de Culiacán.

El gabinete de seguridad se declaró en alerta y dispuso que los 18 alcaldes estuvieran atentos en sus municipios para detectar cualquier situación que signifique riesgos para la población. Deberán avisar de inmediato a la SSP para proceder a la coordinación de operativos.

En Culiacán, ciudad desdeñada anteriormente en acciones de seguridad pública implementadas por policías estatales y federales, se procedió a movilizar a alrededor de 300 soldados que desde la tarde del mismo miércoles 23 patrullan las zonas consideradas más conflictivas e instalan puntos de control en lugares estratégicos.

En algunos casos, como en las sindicaturas de los municipios de Angostura, Salvador Alvarado y Guasave se “aconsejó” a los presidentes municipales que recomendaran a la población extremar precauciones. Una de las sugerencias es que eviten andar en las calles, carreteras y caminos más allá de las ocho de la noche.

Trascendió que en la comunidad de Palmitas, municipio de Angostura, el comando que el lunes por la madrugada levantó ahí a tres policías preventivos, mismos que aparecieron incinerados en Culiacán al amanecer del miércoles, dejó un mensaje amenazando a los pobladores de correr la misma suerte si los encontraban por las noches fuera de sus casas.

La sacudida violenta de ese día puso a temblar a los sinaloenses. Incluso al gobierno porque el martes 22, a raíz de que el periódico El Debate publicó que una hija de Gerardo Vargas Landeros, secretario general de Gobierno, había sido trasladada de Culiacán a Los Mochis en el helicóptero gubernamental, el gobernador dio a conocer que la delincuencia acecha a los funcionarios de su gabinete y los pone en situación vulnerable.

Mario López Valdez reveló que sus hijos se han ido de Sinaloa, “no están aquí, tienen rato fuera”, agregó. Luego afirmó que “hay señales, informaciones, conversaciones de que cuando se detiene a alguien importante, tratan de atentar contra representantes del Poder Ejecutivo del estado”.

Enseguida el secretario Vargas Landeros declaró que también envió a sus hijos fuera de Sinaloa debido a que él y su familia han sido amenazados y que se han registrado intentos de extorsión en su contra: “Cuando hemos detenido a gente importante para ellos (los delincuentes) han tratado de intercambiar a nuestros hijos por las gentes que estamos encarcelando”.

En esa atmósfera de zozobra, los dirigentes de sectores productivos y de organismos ciudadanos alzaron la voz en demanda de medidas más enérgicas del gobierno de López Valdez. Mercedes Murillo de Esquer, presidenta del Frente Cívico Sinaloense, deploró de nuevo que los criminales se paseen por la ciudad sin que nadie los vea, haciendo lo que quieren y sometan a la gente a estados de terror.

En el mismo ambiente de miedo, el jueves 24 se ordenó en diferentes escuelas públicas que reforzaran labores de seguridad interna con tal de prevenir la presencia de delincuentes que buscarían atacar a grupos numerosos de personas para calentar la plaza” en Culiacán.

* Capital vulnerada

Pese a ser la ciudad que tiene mayor índice delictivo en Sinaloa -aquí se ha cometido 40% de los mil 755 homicidios dolosos registrados en todo el estado del 1 de enero al 24 de noviembre de 2011-, la presencia de agentes estatales y federales reporta un repliegue, a diferencia de urbes como Mazatlán, Los Mochis y Guasave, que desde marzo de 2011 han tenido el despliegue de elementos del Grupo Élite, la Policía Federal y el Ejército.

De acuerdo con la información que la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno del estado entregó al Congreso local, en Mazatlán, donde el Grupo Élite fue destacado desde su creación, el robo de vehículo bajó 40% de 2010 a 2011, el homicidio doloso se abatió 21%, el robo a casa habitación se redujo 31% y el robo bancario descendió 83%.

En Ahorne, que también ha recibido atención especial del gobierno de Malova, el informe de la SSP resalta que el índice delictivo ha bajado 26%.

En cambio en Culiacán, adonde el Grupo Élite no había entrado sino que lo hizo a partir del “miércoles negro”, la dependencia estatal reporta que los delitos de alto impacto han aumentado 44%, el robo en comercios creció 138% y el robo de vehículos subió 38%.

Aun cuando la capital sinaloense vive en las semanas recientes una situación de violencia extrema, tampoco López Valdez ha solicitado la intervención del gobierno federal para que efectúe operativos como los que realiza en Chihuahua, Veracruz, Tamaulipas y Nuevo León. Ha dicho que puede solo con el problema.
-Cuando ustedes dicen que pueden solos con el problema de la delincuencia, sobre todo los delitos de alto impacto, ¿a qué se refieren? -se le preguntó a Gerardo Vargas Landeros (entrevista publicada en la edición 460 de Ríodoce).

-Lo que pasa es que se ha dicho que por qué no se declara a Sinaloa como un Sinaloa Seguro con el programa federal, es decir, que vengan e invadan las fuerzas federales al estado, y nosotros decimos que no, no consideramos todavía que estamos rebasados por la delincuencia -respondió.

En el seno de la LX Legislatura local también el gobierno del estado había sido cuestionado por la postura de Malova, insistente en que puede solo contra los grupos del crimen organizado. El 7 de noviembre, el diputado Miguel Calderón Quevedo, presidente de la Comisión de Seguridad Pública, preguntó a Francisco Manuel Córdova Celaya, secretario de Seguridad Pública: “¿En realidad podemos solos? ¿En realidad, si es así la premisa de que los sinaloenses podemos solos, eso quiere decir entonces que Ahorne puede solo, que Mazatlán puede solo?”.

Córdova Celaya le respondió que “el comentario del señor gobernador ha ido en el sentido de que no vamos a esperar a que la federación actúe… en las administraciones pasadas vimos que le echábamos la culpa a la federación, decíamos, es una guerra entre capos grandes, guerra entre grupos grandes, y el estado no puede con el paquete y el estado no puede sacar adelante esto, que venga el Ejército, que venga la Marina, que venga la PFP, que venga la PGR y que limpien casas… ya vimos que no han llegado… entonces no nos podemos dar el lujo de decir, sabes qué, vamos esperando a que llegue la federación, tenemos que actuar como estado, como municipios y sacar adelante esta tarea, la gente no quiere saber que es un problema federal, la gente sabe que le está afectando la calidad de vida y ya están hartos, como lo estarnos todos, yo pienso que podemos solos si nos agarramos de la mano sociedad y gobierno.

“Aquí hay de dos sopas: seguir lamentándonos, diciendo estamos superados y es problema de la federación, o agarrar el toro por los cuernos y buscar los mejores hombres y mujeres que defiendan a Sinaloa. Los sinaloenses van a tener que defender Sinaloa, la federación no lo va hacer, la federación se va a ir a donde ellos estén viendo que es la necesidad apremiante del momento, encuentran muertos acá, se arrancan para allá…”, remató Córdova.

Sin embargo, las circunstancias dieron un vuelco inesperado. El Grupo Élite, el Ejército y la Policía Federal recibieron la orden de concentrarse en Culiacán al contarse con información castrense que alertaba sobre el “calentamiento” de una plaza que durante 10 meses no ameritó la atención del gobierno.

El gobierno de Mario López Valdez ya no pudo solo.

Está noticia fue tomada del siguiente sitio de la red:


http://www.emedios.com.mx/oportunidadesdenegocios/texto.asp?id_noticia=8243392

El gobierno de Mario López Valdez ya no pudo solo.

Se veía venir…
Martín Durán / Ríodoce
El paraíso jalisciense que el gobernador Emilio González Márquez no se ha cansado de pregonar se le convirtió en infierno el jueves 24, con el hallazgo de 26 ejecutados en plena zona metropolitana de Guadalajara. Su estado a prueba de narcos se desmoronó cuando el mandatario aún se sentía envalentonado por la presencia de miles de efectivos federales que ‘blindaron’ los pasados XVI Juegos Panamericanos y los Parapanamericano.
CULIACÁN, SIN.- Empezaba el gobierno de Malova a presumir la detención de otro miembro clave en la estructura de Los Mazatlecos, clan de los Beltrán Leyva en alianza con Los Zetas vinculados con la compra de protección policial que llevó a la procuraduría estatal a arraigar a 32 agentes municipales de Ahome, cuando los ríos de sangre se dejaron venir a Culiacán, Mocorito y Guamúchil, en un franco reto de parte de las organizaciones criminales contra el estado y sus rivales históricos: el cártel de Sinaloa.
La jornada del miércoles 23 fue funesta en la zona centro del estado: en total fueron contabilizados 25 muertos, 16 de los cuales fueron calcinados en dos camionetas abandonadas en calles poco transitadas y alejadas de cámaras de vigilancia policial.
La primera unidad incendiada fue en la calle Culiacancito de la colonia Antonio Rosales, a una cuadra del Hospital General, y la segunda, sobre el bulevar Isidro Salas Barrón, en el Desarrollo Urbano Tres Ríos, a espaldas de Wal-Mart.
De acuerdo con fuentes militares, los cuerpos encontrados en la camioneta Nissan tipo estaquitas, localizada en el sector Rosales, tenían huellas de tortura y a algunos de los hombres asesinados les aplicaron el método del torniquete.
Cuando esto sucede, detalla la fuente, es que los ejecutores buscan información de parte de las víctimas; información que podría desencadenar más ejecuciones al descubrirse delaciones, complicidades y traiciones al interior de las organizaciones criminales.
La Procuraduría General de Justicia del estado informó el viernes 25 que 12 de los cuerpos calcinados fueron identificados y entregados a sus deudos, originarios de Angostura, faltando por reconocer cuatro cuerpos más. La PGJE confirmó que tres víctimas eran de Sonora: una de Nogales y padre e hijo de Caborca. Otro de los identificados era de Juan José Ríos, de Guasave.
De las otras víctimas acribilladas en el poblado de Calomato, en Mocorito, también se informó que se trataba de cuatro vecinos de Navolato.
Por último, los dos hombres y la mujer cuyos cuerpos fueron arrojados en las inmediaciones del poblado La Escalera, en Angostura, fueron identificados como un matrimonio y un hermano de la fémina, oriundos de Sinaloa de Leyva. Habían sido levantados en dos hechos, el primero ocurrido el viernes 18 en la noche, en una carreta de hot dogs, y la pareja, el martes 22 cerca de su domicilio.
“Es la lucha por la plaza”, declaró Mario López Valdez horas después del hallazgo esa mañana en la capital. “Es lo que está pasando, un enfrentamiento entre grupos con mensajes que se mandan de que nadie es suficientemente fuerte o blindado para no sufrir penetraciones, y esos son los desplazamientos que luchan por las plazas”.
“Todo mundo lo sabe”, dijo Malova. Se refería a que la capital sinaloense y sus alrededores son el principal baluarte del cártel de Sinaloa comandado por Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada. La plaza anteriormente “blindada” por los equipos de seguridad de sicarios fue vulnerada, prácticamente “incendiada” por los grupos contrarios.
La plaza es de quien la trabaja
Desde marzo pasado, el grupo criminal que encabeza Fausto Isidro Meza Flores, El Chapo Isidro, junto con sus socios, el clan de Los Mazatlecos y las células de Los Zetas del puerto de Mazatlán, comenzaron el reto frontal contra el gobierno de Malova y sus cuerpos de seguridad.
La reacción de este grupo vinculado con los hermanos Beltrán Leyva fue desde distintos flancos: 1) emboscadas sangrientas contra policías de los grupos especiales de la Policía Ministerial y Estatal Preventiva, que arrojaron más de una veintena de agentes muertos entre marzo y julio de 2011 en los municipios de Guasave, Ahome y Mazatlán. 2) El inicio de una campaña mediática a través de narcomantas a lo largo y ancho del estado, acusando al gobierno del estado de proteger a El Chapo y a su gente, así como de supuestas reuniones del gobernador con el capo. 3) El asedio cuasi terrorista al palacio de gobierno cuando apareció una cabeza y manos cercenadas de un narcodistribuidor de la contra en El Fuerte, además del “bombazo” a una plaza comercial frente a dicho recinto gubernamental.
En medio de este asedio a las fuerzas gubernamentales, el grupo criminal también usó internet al subir a un blog el video del interrogatorio forzado a un policía ministerial secuestrado, en un set armado en cuyo fondo se observaba una manta de la campaña política de Malova.
Todo esto ocurrió tras la detención del primer jefe de Los Mazatlecos, Geovany Lizárraga Ontiveros, quien en declaraciones ministeriales a las que tuvo acceso Ríodoce en julio pasado (edición 440), dejó asentado que “la guerra y tiroteos que se libra en la entidad es entre Héctor Beltrán Leyva, El H, y el cártel de Sinaloa, encabezado por El Chapo y El Mayo, quienes mantienen el asedio a las plazas del norte de la entidad, parcialmente el centro y el sur del estado”.
Según los informes de la Policía Ministerial, después de que La Limpia Mazatleca abriera plaza en el norte de Sinaloa a finales de 2009 y parte de 2010, esporádicamente los comandos del cártel de Sinaloa intentaron penetrar en esa zona. En El Burrión, Guasave, se dio un fuerte tiroteo con el convoy de las “equis”, que aparentemente fijó una frontera entre los cárteles locales.
Pero este 2011, a partir de abril pasado, el grupo de El Chapo Isidro ha tenido al menos cuatro enfrentamientos con el que comanda el jefe de sicarios de El Chapo Guzmán que opera en Guamúchil y la región del Évora, el exreo Orso Iván Gastélum, El Cholo.
Los informes de la Policía Ministerial señalan que estos choques han ocurrido cuando los de Guasave entran a Guamúchil. En algunos de estos ingresos rafaguearon la comandancia de la Policía Municipal, contigua al edificio de palacio donde despacha el alcalde Gonzalo Camacho, y sobre las calles dejaron regados varios cuerpos.
Los últimos dos enfrentamientos registrados ocurrieron el 27 de octubre y el domingo 6 de noviembre sobre las carreteras estatales de la región. En el primero tres civiles que venían con la familia de Tijuana a Culiacán murieron en el fuego cruzado.
De acuerdo con datos de las corporaciones, dos grupos rivales comenzaron la balacera en las últimas colonias de Guamúchil, rumbo a la salida a Guasave, envolviéndose en una persecución que terminó en el poblado de Tamazula Segundo, donde también fallecieron tres sicarios.
En el segundo hecho aparentemente no hubo bajas en el enfrentamiento que concluyó en El Burrión, pero a las horas fue arrojado un hombre con un balazo en la cabeza a la puerta del Seguro Social de Guasave. Resultó ser El Güero McGyver, lugarteniente de El Chapo Isidro.
Esa misma madrugada, la familia Caro Haro originaria de Caborca, Sonora, padre, madre y dos hijos, desapareció en el fuego cruzado, luego de pasar por la caseta de peaje de Cuatro Caminos, en Guasave (Ríodoce 460).
Dos semanas después aparecieron los cuerpos de los cuatro miembros de la familia, en avanzado estado de putrefacción, en los límites de Sonora y Sinaloa. El vehículo en el que viajaban no fue localizado.
Penetran el cerco
Fue Malova quien apuntaló las primeras hipótesis del hallazgo de los 16 calcinados en la capital: “Son mensajes de que nadie es suficientemente fuerte o blindado para no sufrir penetraciones”.
Aunque la procuraduría no destacó ningún móvil de la masacre “todo mundo” advirtió que se trataba de una afrenta a las autoridades, primero al privar de la libertad a nueve personas, incluidos el comandante de Palmitas, Angostura, y dos agentes que en ese momento estaban en servicio, y luego en depositarlos en sendos vehículos que con toda calma fueron incinerados.
Ya la ciudad se había convertido en un polvorín, desde que el 31 de octubre ejecutaron a Francisco El Pancho Arce, del grupo de sicarios Los Ántrax, en el deportivo de la colonia Emiliano Zapata. A ese crimen le siguió la matanza de ocho personas en las canchas de la colonia Pemex, el viernes 4.
La información de estos hechos fue difusa. El clima violento se crispó en la capital una semana después, la noche del viernes 11, cuando reportes de balaceras cimbraron la ciudad y las redes sociales se convirtieron en la mejor defensa de la población civil, al advertir de las zonas de tiroteo.
En la colonia Felipe Ángeles, un comando cercó y ejecutó a cinco hombres y minutos después por el bulevar Emiliano Zapata comenzó una persecución entre grupos rivales que concluyó cerca del Aeropuerto Internacional, a la altura del fraccionamiento Santa Rocío, sobre la carretera Culiacán-Navolato. Los saldos fueron de tres vehículos destrozados a balazos, una persona herida y granadas, armas y municiones aseguradas.
Versiones extraoficiales no confirmadas por la procuraduría indican que un comando de los Carrillo Fuentes ingresó a la ciudad y protagonizó tales hechos en su retirada al municipio de Navolato.
Las alertas del gobierno sobre este grupo se habían encendido desde que a finales de septiembre mataron en La Palma, Navolato, a Francisco Vicente Castillo Carrillo, sobrino del jefe del cártel de Juárez, Vicente Carrillo Fuentes.
En Mazatlán la alerta roja dentro de los grupos especiales cundió desde que a mediados de octubre descubrieron que tres de los cinco muertos en la balacera de Lomas del Mar eran oriundos de Zacatecas y pertenecían al cártel de Los Zetas, afincados en ese estado del centro de la República.
Uno de los occisos, identificado como Pedro Alvarado Sandoval, era uno de los 53 reos fugados del penal de Cieneguillas en la primavera de 2009 y reclutados por este grupo criminal tras el escape espectacular del Cereso. Dentro de su historial, según la fiscalía zacatecana, había delitos de secuestro, asociación delictuosa, robo y lesiones.
También hubo tres detenidos en los hechos en el puerto. Uno de ellos, Juan Carlos Álvarez Alvarado, El Negro, era de nacionalidad hondureña. En los interrogatorios a los detenidos salió a relucir que Los Zetas están reclutando a centroamericanos para formar células y enviarlas a Mazatlán vía Zacatecas.

Está noticia fue tomada del siguiente sitio de la red:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: