Luego de 3 décadas, sólo disimulo oficial ante la infición en El Salto

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Luego de 3 décadas, sólo disimulo oficial ante la infición en El Salto.

Crecen sustancias venenosas en el cauce del río Santiago. Regulación sobre contaminantes, más laxa que la de Estados Unidos.

Angélica Enciso L., enviada
Publicado: 25/03/2013 09:14

 

El Salto, Jal. La contaminación del río Santiago, que atraviesa los municipios El Salto y Juanacatlán, donde se encuentra uno de los corredores industriales más importantes del país, con alrededor de 400 plantas de sectores que van de la química, la celulosa hasta partes de automóviles, tiene al menos tres décadas, pero los efectos dañinos a la salud y al medio ambiente durante los años recientes se acentuaron. Ante la falta de respuesta del gobierno estatal, ciudadanos han interpuesto diversas quejas y denuncias en instancias nacionales e internacionales, sin obtener solución.

En 2009 la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco recomendó a las autoridades controlar la contaminación; la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte (CCAAN) concluyó en octubre un expediente de hechos en el que enumeró los daños al medio ambiente, y el Tribunal Latinoamericano del Agua responsabilizó en 2007 a las autoridades de los tres niveles de gobierno por los daños a la salud ante el “alarmante deterioro” del río Santiago.

Aun así el mayor avance en la zona para evitar la contaminación fue la puesta en marcha, en marzo de 2012, de la planta de tratamiento de aguas residuales ubicada en la cuenca El Ahogado, que capta aguas del río Santiago, pero que no resuelve el problema de contaminación, ya que no elimina sustancias peligrosas, señalaron integrantes de la organización Un Salto de Vida.

Cuando las pasadas autoridades de la Comisión Nacional del Agua y el gobierno estatal pusieron en marcha esa planta, con capacidad para tratar 2 mil 150 litros por segundo de agua –el 24 por ciento de las aguas residuales de la zona metropolitana de Guadalajara (ZMG)–, precisaron que el agua del río Santiago estaba libre de contaminantes, como el arsénico.

Una versión contraria es la que plantea el expediente de hechos de la CCAAN, en el apartado de acciones emprendidas por México respecto de la preservación de la calidad de las aguas nacionales, el cual refiere que en las descargas de agua residual en 15 estaciones de monitoreo del río y sus corrientes tributarias, como el río Zula y los arroyos El Ahogado y Chico, se detectaron “incrementos de concentración de arsénico en dos subtramos del río Santiago, en aguas abajo de Poncitlán y aguas arriba de El Ahogado, hasta el puente de Matatlán”.

Refiere que hay dos tramos de deterioro de agua en el río; uno de ellos está entre Cuitzeo y Poncitlán, donde se da la degradación más significativa, y el otro entre la presa La Corona y la confluencia con el arroyo El Ahogado.

El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), en el análisis Actualización del estudio de calidad del agua del río Santiago, que realizó entre 2009 y 2011, reveló la presencia de mil 90 sustancias químicas en el cauce y sus afluentes (entre ellos el canal El ahogado). Entre esas sustancias había compuestos orgánicos semivolátiles y volátiles, tales como ftalatos (disruptores hormonales), fenoles (compuestos que afectan el desarrollo neuronal), el tolueno (neurotóxico) y retardantes de flama (cancerígenos).

Además observó que entre 87 y 94 por ciento de la industria incumple en al menos un aspecto la NOM 001 sobre límites máximos permisibles de contaminantes en aguas residuales, pero además esta regulación es más laxa que la de Estados Unidos, ya que sólo regula seis parámetros, y el país vecino mide 62. En el periodo 2005-2011 no se reportó una sola sanción a la industria por descargas.

Actualmente la “macroplanta” trata el líquido que proviene de la ZMG y elimina los compuestos orgánicos, pero los químicos permanecen allí, y además envía las aguas que limpia al río contaminado, explica Un Salto de Vida.

Un “mal necesario” a cambio de vivienda

En estos días la cascada de Juanacatlán ya no tiene espuma, pero de ella aún emergen los malos olores que se deslizan por las calles y se introducen a las casas. Este sitio en alguna época fue turístico, era conocido como “el Niágara mexicano” y tenía aguas cristalinas. Esto desapareció con el crecimiento del corredor industria Ocotlán-El Salto.

El río Santiago nace del punto donde se unen el lago de Chapala y el río Zula, el cual ya trae aguas contaminadas, y desemboca en San Blas, Nayarit. Es parte de la cuenca Lerma-Chapala-Santiago, donde hay grandes áreas industriales, y va desde el estado de México, Guanajuato y Jalisco hasta Nayarit.

En el camino de Ocotlán a El Salto el cauce recibe las descargas de alrededor de 400 industrias –las autoridades no han dado un número preciso de éstas–, desechos de granjas porcícolas, residuos municipales y aguas residuales de la ZMG en los canales El Ahogado y Arroyo Seco. Los efluentes no reciben tratamiento “óptimo”, por lo que es uno de los ríos más contaminados de México, indica el estudio Impacto de la contaminación del río Santiago en el bienestar de los habitantes de El Salto, elaborado por Paulina Martínez.

El río es un “mal necesario”. A cambio de vivienda y trabajo, “la gente no vio crecer la contaminación. Creía que las empresas mejorarían las condiciones de vida, Primero se vieron morir los peces, y la gente se alarmó; luego pensó que el río se recuperaría, y toleró la contaminación”, señala Un Salto de Vida.

El problema ahora es que el gobierno estatal, con la puesta en marcha de la “macroplanta”, busca invisibilizar el problema, “ha hecho una fuerte campaña de publicidad” y, aunque visualmente el paisaje ha mejorado porque el cauce no tiene espuma, quitaron el lirio y no hay moscos, los contaminantes siguen en los cuerpos de agua, considera el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario.

Reiteradamente el gobierno viola el derecho humano a la salud y a un medio ambiente sano. Lo que se pide para evitar esto es un programa integral de saneamiento del río Santiago y sus afluentes, con el tratamiento de aguas municipales e industriales, así como un monitoreo permanente del agua, refiere la organización.

Aunque La Jornada pidió información sobre las descargas industriales a la Comisión Nacional del Agua, y del estado del cumplimiento ambiental de la industria a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, no hubo respuesta positiva.

Esta noticia fue tomada del siguiente sitio de la red:

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/03/25/91439043-luego-de-3-decadas-solo-disimulo-oficial-ante-la-inficion-en-el-salto

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